Insomnio I

INSOMNIO

Cuando una persona cree estar sana, ¿qué es lo peor que le puede pasar? ¿puede que sea no poder dormir bien?

 

Claro que cuando una persona no duerme bien, es porque muy sana no debe estar. La mayoría de los problemas de ansiedad, depresión comienzan con falta de sueño, con ligeros insomnios a los que no hacemos caso hasta que comprobamos que cada noche repetimos los mismos patrones.

 

Y lo peor es ya cuando nos surge el terrible dilema, ¿me voy a la cama o sigo matando las horas hasta que llegue el sueño? ¿podré dormir esta noche? ¿de un tirón?

 

El insomnio no es solo no poder dormir, no poder iniciar la fase de sueño, sino también se sufre de insomnio cuando unos se despierta de madrugada, cada día antes de la hora que toca ¿verdad?

 

Generalmente el insomnio llega cuando a nuestra cabeza llegan los problemas de cada día, cuando no sabemos como dejar de pensar, silenciar nuestra mente.

 

Y ¿cómo silenciarla cuando tenemos problemas que resolver? ¿cómo?

 

Si, es complicado pero más complicado es no silenciar nuestra mente y no conseguir descansar para tener tiempo y ganas de poder afrontar los problemas al día siguiente.

 

Así pues, hay que conseguir parar la mente, porque los problemas de cada día están ahí y debemos resolverlos con frescura y fuerza, no con agotamiento.

 

¿cómo callamos a la mente?, hay muchas técnicas, yo describiré algunas, pero estoy segura que hay muchas más:

 

–       un par de horas antes de ir a dormir, relajar la actividad cerebral, es decir, no realizar ningún ejercicio que estimule el cerebro. Por ejemplo, no utilizar el ordenador, juegos o video-juegos excitantes, libros complicados, etc.

–       Media hora antes de dormir, tomar una infusión calentita, por supuesto sin tenía.

–       Hacer algo de ejercicio cada día, ejercicio físico.

–       En el momento que notemos que el sueño se acerca, relajarse y a dormir.

–       Al entrar en la cama, sentirse a gusto, notar que el cuerpo está relajado y pensar “que bien que se está en la cama¡”

–       Hay alimentos especiales, que nos ayudan: lechuga, guisantes, leche, miel.

–       Y por supuesto, los remedios homeopáticos.

 

Lo que seguro no se debe hacer es tomar ansiolíticos, sedantes, relajantes, etc. Antes de haber agotado otros caminos mucho menos agresivos, dañinos y creadores de dependencias (prueba luego a dejar estos fármacos, todos crean dependencias de las que salir es realmente complicado).

 

Hay muchos remedios homeopáticos, cada uno para cada tipo de persona y circunstancia. Lo mejor es ir al homeópata, para que decida cuál es el que necesitamos. Esto de la homeopatía no es como los genéricos de la farmacia, cada remedio sirve para un grupo de personas, para cada arquetipo… “a cada uno, el suyo”. Pero en general:

 

–       Sulphus

–       Coffea

–       Argentum nitricum

–       Arsenicum album

–       Belladona

–       Bryonia

–       Chamomilla

–       China

–       Mercurius

–       Plumbum

–       Nux Vomica

–       Phosphorus

–       Pulsatilla

–       Thus toxicodendrum

–       Stanum

–       Sepia

–       Silicia

–       Thuja

–       Opium

 

Continuará